La decisión de Ceuta de impulsar el “botón del pánico” en los taxis tras varios episodios violentos nos parece no solo acertada, sino necesaria. Los taxistas trabajan solos, muchas veces de noche, y están expuestos a situaciones de riesgo que no deberían formar parte de su rutina laboral. Si la tecnología puede servir para que se sientan más seguros y para que la policía actúe con mayor rapidez, adelante.
