Lo ocurrido en el Hospital Universitario de Ceuta no es un simple incidente puntual: es el reflejo de una forma de gestionar que está generando un profundo malestar entre los usuarios. Cuando una mujer de 82 años, dependiente y con varios días ingresada, no puede quedarse sola ni un minuto, impedir un relevo familiar por una interpretación rígida del horario no es cumplir una norma: es aplicarla sin humanidad.
