La denuncia de VOX en Ceuta pone sobre la mesa un asunto incómodo: cuando el debate político gira en torno a si se está contando toda la verdad sobre la inseguridad, algo no está funcionando. Que se plantee modificar rutas de autobús por apedreamientos no es precisamente una señal de normalidad, y cuesta creer que esto pueda encajarse sin más en el cajón de los “hechos aislados”.
