El Gobierno ha decidido respaldar, aunque con cierto gesto torcido, la rebaja del IPSI a las telecomunicaciones. Bienvenida sea cualquier medida que alivie el bolsillo de los ciudadanos, especialmente en un contexto donde cada factura cuenta. Pero no nos engañemos: esto sabe más a parche que a solución real. Reducir el coste del teléfono o internet ayuda, sí, pero no ataca el problema que verdaderamente quita el sueño a muchas familias.
