La borrasca que mantiene paralizada buena parte de Ceuta nos recuerda, con crudeza, lo frágil que puede ser la vida cuando la meteorología y la falta de recursos se cruzan en el camino. Entre martes y miércoles, dos bebés se convirtieron en protagonistas de una carrera contrarreloj, con la salud de los más pequeños como único objetivo. Que esta situación se resolviera sin tragedia es, sin duda, un ejemplo del valor de la coordinación y del compromiso de todos los implicados.
