La reciente desarticulación de la principal estructura narcologística de España, con ramificaciones en Ceuta, no es solo una victoria policial: es un respiro para una sociedad que lleva años viendo cómo el narcotráfico se enreda en su tejido económico y social. Este golpe demuestra que cuando se quiere, se puede. Que el Estado, cuando actúa con coordinación y firmeza, es capaz de desmontar redes que parecían intocables.
