Resulta agotador comprobar cómo en Ceuta aparecen de golpe causas sobrevenidas y sensibilidades impostadas que durante el resto del año le dan exactamente igual a buena parte de la sociedad. Estos días saltaba la imagen de un inmigrante junto a un delfín muerto en la orilla y, de la noche a la mañana, parece que media ciudad ha descubierto el maltrato animal. Yo, que llevo años implicada en esta lucha, soy la primera en condenarlo y quiero que se investigue hasta el final.
