Conciliar la vida laboral y familiar sigue siendo, para muchos, una misión imposible. Entre horarios interminables, falta de flexibilidad y escaso apoyo institucional, miles de familias en España viven atrapadas en una rutina que apenas deja espacio para lo esencial: cuidar y disfrutar de los suyos. Por eso, la iniciativa del Partido Popular en el Congreso para convertir la conciliación en un derecho real —y no en un privilegio reservado a unos pocos— merece atención y, sobre todo, compromiso político.
