En muchas ocasiones, nuestros agentes de la Guardia Civil son las primeras y grandes víctimas olvidadas de los violentos asaltos a la valla fronteriza. Personas que defienden con sus propias vidas las nuestras, la seguridad territorial y nacional, y que se ven atados de pies y manos sin protocolos claros que seguir en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con los inmigrantes que deciden agredirles para conseguir su objetivo final de llegar a suelo Europeo.
