Hay que tener una cara de cemento armado, una falta absoluta de dignidad política y una sumisión vergonzosa para que un ministro del Gobierno de España, con Félix Bolaños a la cabeza de este ejercicio de cinismo gubernamental, tenga el valor de salir a repartir disculpas y parabienes a Marruecos. ¿Disculpas? ¿De verdad nos piden comprensión y blanqueo hacia el régimen alauita cuando ya absolutamente todo el mundo sabe que están detrás de aquella invasión premeditada que sembró el caos en Ceuta?
