El sonido es una energía potente, mueve una energía potente y genera estados concretos en base a la calidad de dichos sonidos, y hay un sonido que nos acompaña permanentemente: el sonido de las palabras.
El sonido es una energía potente, mueve una energía potente y genera estados concretos en base a la calidad de dichos sonidos, y hay un sonido que nos acompaña permanentemente: el sonido de las palabras.
Nosotros llamamos cueva a ese estado, esos días en los que no tienes muchas ganas de casi nada y te apetece replegarte sobre ti mismo, crear un espacio de silencio y quedarte ahí por un momento, o por unos días, sencillamente para observar, o hacer balance, o elegir cambios, incluso para regodearte en lo mal que te sientes en ese momento.
Perdida en mis reflexiones este fin de semana, cosas de tener tiempo libre, últimamente me ronda casi permanentemente la idea de que todo es más fácil o de que todo debería ser más fácil, será la edad.
Y te presenta continuos cambios y experiencias.
Incluso cuando tienes la sensación de que nada cambia, todo está en un permanente estado de cambio, con ritmos que fluctúan, desde épocas más tranquilas hasta auténticos maremotos vitales.
Es más, es sano que te concedas ese derecho.
Las emociones están ahí, y no tienen un carácter negativo, tienen un carácter adaptativo, y forman parte de tu mapa vital, de tu equilibrio.