Cuando el Consejo de Ministros se reunió esta mañana en sesión extraordinaria para aprobar el plan anticrisis ante la guerra en Irán, en Madrid nadie pensó en Ceuta. No es una acusación. Es un hecho documentable, sesión a sesión, decreto a decreto, presupuesto a presupuesto. Ceuta figura en los papeles del Estado cuando conviene, y desaparece cuando se trata de proteger a sus ciudadanos.
