No cabe ninguna duda de que la buena planificación de hoy son los buenos resultados del mañana. Esta máxima vale siempre y para todos; nada se libra. Sin embargo, en nuestra ciudad, seguramente por falta de compromiso, de visión, de neuronas, de que a quien se tenga que encargar de la planificación y prevención de los montes le falte “el gen de la sensibilidad medioambiental”…, por todo eso, nuestros montes arden descontroladamente.
