Siempre hubieron asaltadores de todo tipo, independientemente de la época que nos tocara vivir. Unos se dedicaban a asaltar los caminos, otros a asaltar bancos, etc. En todo lo que tuviera algún interés económico, algún valor, los asaltantes simplemente se organizaban, evaluaban lo que podían sacar por el golpe y, si les compensaba, se ponían de acuerdo, se aseguraban que todo saliera bien y, con premeditación y alevosía, manos a la obra: emprenden la tarea y todo comienza. Finalmente se hacen con el botín.
