Aquella noche el de Portoplano miraba dentro del plato rodeado de comida. Es decir, de energía para vivir y sobrevivir. En aquel silencio y resilencio del mundo, en aquella sinfonía y resinfonía del mundo.
Aquella noche el de Portoplano miraba dentro del plato rodeado de comida. Es decir, de energía para vivir y sobrevivir. En aquel silencio y resilencio del mundo, en aquella sinfonía y resinfonía del mundo.
Una MENTIRA grande y libre. Libre de verdad, plena de odio y oportunismo político. Muy posiblemente sea así como se desarrolle la moción de censura que comienza hoy y se prolongará hasta mañana. Mentira con mayúsculas porque realmente encerrará un cúmulo de mentiras, tergiversaciones e invenciones si no me equivoco.
El artículo va dirigido al ya ex jefe de inspección educativa en Ceuta, el señor Carlos Cornax. Señor Cornax, mis máximos respetos y felicitaciones por plantarle cara al enchufismo presuntamente perpetrado por el irresponsable Director Provincial del Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) en Ceuta.
Hemos visto y oído tantas y tantas cosas durante los últimos meses que uno no sabe a qué atenerse. Quizás las cifras de muertos y contagiados sean datos bastante contundentes para forjar nuestra propia opinión sobre lo que estamos viviendo.
En mi artículo de hoy compartiré algunas reflexiones sobre la deriva bolivariana del desgobierno social comunista de España, sí, de España. Aunque, en primer lugar, debería recordar como el exdictador venezolano, Hugo Chávez, con el asesoramiento de los fundadores de Podemos, fue capaz de hacerse con el control absoluto de la judicatura como primer paso en su estrategia para hacerse con el poder absoluto en una de las primeras democracias de Iberoamérica. Nadie en Venezuela pensaba que un golpista condenado podría alcanzar el gobierno, y mucho menos que sería capaz de transformar un régimen democrático en otro totalitario.