Es curioso cómo los conflictos sociales o la confrontación política no sólo nos traen quebraderos de cabeza, desasosiego espiritual o malestar general, como la gripe. A veces también nos traen aspectos positivos. Eso es precisamente lo que estamos experimentando actualmente gracias al artículo 155 de la Constitución Española. Desde hace un par de meses asistimos al resurgir del sentimiento de unidad y patria y a la pérdida de vergüenza por lucir la bandera al margen de que juegue la selección española de fútbol. Y digo resurgir aunque quizás debería decir descubrir, el descubrimiento por parte de muchos de nuestra Constitución.
