Ese día, el de Portoplano, no anduvo mucho, estaba cansado por fuera y por dentro. En una plaza con unos pequeños jardines al lado de su hogar, se sentó. Y allí, como siempre observaba lo de dentro y lo de fuera, y sin quererlo, le fluían ríos de pensamientos-ideas-conceptos-recuerdos-enunciados-frases. E Intentaba poner orden, es decir, racionalidad-prudencia-verdad-bondad-belleza en ese conjunto de pájaros que fluían-volaban desde dentro a fuera, desde fuera adentro.
