Hay muchas maneras de formar parte de los parias de la sociedad, de aquellos grupos que no existen, que no tienen poder o influencia suficiente para ser tenidos en cuenta. Y esto es así porque en esta época de etiquetas en que vivimos nos encontramos con dos fenómenos que cada vez se perdonan menos. El primero es el de no tomar partido por una postura definida de antemano, no ser de la opción A o de la B. El segundo, pero no menos imperdonable, es no pensar como dicta la corriente políticamente correcta imperante.
