Todo ser humano tiene la obligación y el deber y el derecho, de intentar, durante toda su vida, plantearse y buscar si esta supuesta realidad, Dios, existe o no existe. Pero tiene la obligación, según sus circunstancias, durante toda su existencia, si esto es una realidad imaginaria o una Realidad en Sí, si existen suficiente incentivos o indicios posibles.
