Entre el 30 y el 31 de julio, decenas de miles de personas cruzaron la frontera de Ceuta desde Marruecos. Dos meses después, la agencia EFE recordaba que la situación de miles de ellas seguía sin resolverse. Ceuta tiene unos 84.000 habitantes y lleva todo este tiempo cargando con las consecuencias en sus calles, en su economía y en su convivencia.
Entre el 30 y el 31 de julio, decenas de miles de personas cruzaron la frontera de Ceuta desde Marruecos. Dos meses después, la agencia EFE recordaba que la situación de miles de ellas seguía sin resolverse. Ceuta tiene unos 84.000 habitantes y lleva todo este tiempo cargando con las consecuencias en sus calles, en su economía y en su convivencia.
En ese escenario, el 15 de agosto Vox le ofreció al PP un gobierno de coalición. Su portavoz, Juan Sergio Redondo, hizo la cuenta en voz alta: nueve escaños del PP más cuatro de Vox suman trece, la mayoría absoluta en una Asamblea de veinticinco. Puso una condición: que el PP rompa sus acuerdos con el PSOE y con el MDyC.
La suma es cierta. Pero que algo sea posible no significa que sea inevitable. Esa mayoría solo existe si el PP decide usarla, y esa decisión la tomarán otros pero la pagaremos todos.
Por eso planteo algo distinto a lo de siempre. En vez de hablar de a quién hay que frenar, hablemos de qué hay que construir. Ceuta necesita un pacto de ciudad firmado por el PP, el PSOE y los partidos locales, con pocos puntos y medibles. Que diga quién atiende a los menores y a las personas que siguen en la calle. Que diga cómo se reactiva una economía golpeada, cuando el Senado acaba de debatir ayudas de 4 millones para hostelería y turismo que el propio PP considera insuficientes. Que diga qué se exige al Gobierno central y cómo se vigila la frontera. Y que ponga fecha para rendir cuentas ante los ceutíes.
Un pacto así no exige que nadie renuncie a sus ideas. Exige dejar las siglas en la puerta durante un tiempo, porque quien vive en Ceuta no vive de siglas.
Dicho esto, voy a ser claro sobre lo que es opinión. A mi juicio, un partido que condiciona su apoyo a repartirse áreas de gobierno como Gobernación y Salud Pública, mientras la ciudad sigue en crisis, está mirando más por sus propias necesidades que por las de la mayoría. Es una valoración mía, y la sostengo. Y creo que Ceuta no debería permitirse un gobierno que se construya así.
La ciudad ya ha demostrado que sabe resistir. Ahora le toca a su clase política demostrar que sabe entenderse.
