En medio de todo lo que está viviendo Ceuta hay una cuestión sobre la que también convendría poner el foco: quienes están aprovechando la situación para hacer negocio. La Ciudad, dentro de sus competencias y con la colaboración de la Policía Local y del resto de administraciones, debería intensificar las inspecciones sobre viviendas, locales o garajes que presuntamente se estén alquilando de manera irregular y en condiciones que ni siquiera reúnen unos mínimos de habitabilidad.
En medio de todo lo que está viviendo Ceuta hay una cuestión sobre la que también convendría poner el foco: quienes están aprovechando la situación para hacer negocio. La Ciudad, dentro de sus competencias y con la colaboración de la Policía Local y del resto de administraciones, debería intensificar las inspecciones sobre viviendas, locales o garajes que presuntamente se estén alquilando de manera irregular y en condiciones que ni siquiera reúnen unos mínimos de habitabilidad.
También habría que perseguir con especial dedicación cualquier indicio de personas que estén cobrando dinero por facilitar clandestinamente el paso a la Península. Si alguien está enriqueciéndose aprovechándose de personas en situación vulnerable o participando en actividades ilegales, lo razonable es investigarlo, identificarlo y, cuando corresponda, poner los hechos en conocimiento de la Justicia. Aquí no debería existir ningún tipo de permisividad.
Porque mientras haya quien encuentre una oportunidad económica en el caos, el problema se hace todavía más difícil de resolver. No puede convertirse una crisis en un negocio para quienes alquilan cualquier rincón a precios desorbitados, hacinan personas donde no deberían vivir o prometen una salida hacia la Península a cambio de dinero. Eso perjudica a los afectados y también al conjunto de Ceuta.
Y ahora que se acercan los meses de lluvias, frío y temporales, la urgencia es todavía mayor. Dormir en la calle, en asentamientos improvisados o en espacios que no reúnen condiciones adecuadas será cada vez más peligroso. Las administraciones tienen que actuar antes de que llegue el mal tiempo, ofreciendo respuestas legales y humanitarias y acelerando, cuando proceda conforme a la ley, los procedimientos de retorno.
Ceuta lleva demasiadas semanas soportando una situación excepcional y necesita soluciones, no parches. Inspeccionar, perseguir los negocios clandestinos, evitar la explotación y resolver cuanto antes la situación de quienes permanecen en la ciudad sería un buen comienzo. Lo que no puede ocurrir es que el paso de los días termine convirtiendo lo excepcional en normal.