La Autopista Nacional
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Ceuta está hasta el cuello y el incapacitado de Pedro Sánchez sigue haciendo vídeos para TikTok. Esa es la fotografía política, tan surrealista como indignante, que deja estos días el usurpador de la Presidencia del Gobierno. Después de la entrada masiva del pasado 30 de julio y con una ciudad que sigue soportando sus consecuencias, este individuo que se hace llamar presidente parece tener otras prioridades: recomendar libros, hablar de música y alimentar su escaparate en las redes sociales. Para eso sí hay tiempo. Para dirigirse con contundencia a los ceutíes y plantar cara a Marruecos, parece que bastante menos.

Ceuta está hasta el cuello y el incapacitado de Pedro Sánchez sigue haciendo vídeos para TikTok. Esa es la fotografía política, tan surrealista como indignante, que deja estos días el usurpador de la Presidencia del Gobierno. Después de la entrada masiva del pasado 30 de julio y con una ciudad que sigue soportando sus consecuencias, este individuo que se hace llamar presidente parece tener otras prioridades: recomendar libros, hablar de música y alimentar su escaparate en las redes sociales. Para eso sí hay tiempo. Para dirigirse con contundencia a los ceutíes y plantar cara a Marruecos, parece que bastante menos.

Lo ocurrido en Ceuta no es una anécdota ni un problemilla fronterizo que pueda esconderse debajo de la alfombra de Moncloa. Cuando miles de personas cruzan una frontera española en unas circunstancias excepcionales, cuando la tensión se instala en las calles y cuando Marruecos vuelve a aparecer en el centro de todas las miradas, un verdadero presidente debería estar dando la cara. España ha mostrado una enorme solidaridad con Ceuta y son muchas las voces que reclaman una respuesta firme. Sánchez, mientras tanto, prefiere no incomodar demasiado a Rabat. Ni una mala palabra, no vaya a enfadarse el rey borracho dictador de Marruecos.

Lo de TikTok sería hasta gracioso si la situación no fuera tan seria. Mientras los ceutíes miran cada día lo que ocurre en sus calles, el presunto payaso de la Moncloa aparece ante una cámara ejerciendo de recomendador cultural. ¿De verdad nadie en la carpa circense que es la Moncloa ha pensado que quizá no sea el mejor momento? ¿De verdad nadie comprende la sensación de abandono que provoca contemplar al presidente entretenido con su estrategia de imagen mientras una ciudad española reclama auxilio político? No necesitamos saber qué escucha este individuo. Nos gustaría saber qué piensa hacer, aunque claro, estamos hablando de  pensar, y no  consideramos que tenga desarrollada dicha capacidad.

Y sobre Marruecos ya está bien de caminar permanentemente de puntillas. Un país serio mantiene buenas relaciones con sus vecinos, pero también sabe decir basta cuando sus intereses están en juego. Ceuta no es una moneda de cambio, ni un asunto incómodo que haya que gestionar procurando que Rabat no se moleste. Es España. Y un presidente del Gobierno tiene la obligación de defenderla con toda la firmeza política, diplomática y jurídica que corresponda, gobierne quien gobierne al otro lado de la frontera.

Así que menos postureo y más presidencia, presunto payaso. Menos vídeos simpáticos y más explicaciones, usurpador de sillones. Menos miedo a molestar a Marruecos y más preocupación por los españoles que llevan semanas preguntándose hasta dónde puede llegar esta situación. Pedro Sánchez puede recomendar todos los libros y canciones que quiera, pero quizá debería empezar por leer el mensaje que Ceuta lleva demasiado tiempo enviando a Moncloa: deje TikTok, mire al sur y haga de una vez de presidente de España.

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Ceuta, Lunes 14 de Septiembre del 2026

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