Otro apuñalamiento, esta vez a un menor en Juan Carlos I, vuelve a poner sobre la mesa una realidad inquietante: la seguridad en Ceuta necesita una reestructuración urgente. No se trata de acusar a uno u otro cuerpo policial, sino de reconocer que, si no trabajamos de forma coordinada, estos sucesos seguirán ocurriendo. Lo que debería ser una prioridad, garantizar la seguridad ciudadana, parece quedar en segundo plano entre rivalidades innecesarias. ¿Es tan difícil que los cuerpos de seguridad colaboren y se dejen de juegos de egos?
