Tiene guasa que en los últimos tiempos estemos viviendo situaciones que rayan la indecencia. La gente exige una serie de cuestiones y lo hace desde la ilegalidad, lo que viene a demostrar dos cosas, o bien que tienen menos luces que el salpicadero de un Seat 600 o que por el contrario le echan un tremendo morro a la vida creyendo que extorsionando y armando follón lograrán lograr su objetivo.
