Las sesiones del Pleno de la Asamblea se han convertido en una especie de reality en el que raro es el día en el que no haya trifulca entre los habitantes del hemiciclo, provocando verdadera vergüenza ajena para los asistentes, que no los telespectadores, ya que el Gobierno se ocupó de que los ceutíes no pudieran seguir el desarrollo de la actividad a través de RTVCE. Vaya ser que quedaran al descubierto y en directo sus infortunios.
