Vox pretendía sacar adelante, por supuesto se encontró con la negativa de la Asamblea caballa, una propuesta rocambolesca para que todos los productos contratados del sector de la alimentación sean exclusivamente de origen español o de la unión europea. Una propuesta cargada de connotaciones y que es inútil, pues se deben contratar los mejores productos, los de mejor calidad, vengan de España, de Marruecos o de Venezuela.
