Estos días España se cuece, y no precisamente de alegría. La ola de calor que nos está azotando ha convertido calles, plazas y hogares en auténticos hornos, con temperaturas que superan de largo lo razonable para la época. No es solo una incomodidad pasajera: el calor extremo es un riesgo serio para la salud, y conviene recordarlo. No basta con quejarse del bochorno; hay que actuar con cabeza.
