En agosto del pasado año, el propietario de un establecimiento comercial sito en la calle Real, denunciaba el haber sido víctima de un robo con violencia durante la noche. El denunciante narró cómo, tanto él como su yerno, habían observado la presencia de dos varones en el exterior del local y cómo éstos, aprovechando la noche y la escasa presencia de gente en la calle, accedieron al interior, cerrando tras ellos la persiana metálica de la puerta de acceso, impidiendo tanto la entrada de alguien que les pudiera auxiliar cómo la huída de los que allí se encontraban.
