El pasado sábado, un paseo por la playa de La Ribera se convirtió en una pesadilla para una vecina y su fiel compañero canino. Mientras disfrutaban de un paseo matutino, el perro, en un momento de juego despreocupado, se tragó accidentalmente un anzuelo que alguien había dejado imprudentemente tirado en la arena.
