Analizar los plenos de la Ciudad puede ser frustrante o gracioso, según el interés que lleves o quieras mostrar.
Analizar los plenos de la Ciudad puede ser frustrante o gracioso, según el interés que lleves o quieras mostrar.
Este enunciado es una realidad y además se hace más que evidente en unos de los mayores problemas que tenemos en la ciudad, que no es otro que el de la cantidad de obras ilegales que sin ningún pudor se están llevando a cabo en la actualidad. De hecho ya no es que a sus promotores les importe un pimiento el tener o no la pertinente licencia de obras, sino que ya hasta se permiten el lujo de edificar en un terreno que además no es suyo y que por lo general es propiedad de la Ciudad Autónoma, Ministerio de defensa y para asombro de más de uno, también de una Autoridad Portuaria de Ceuta, donde encontramos zonas dependientes de ella como la que ocupa el antiguo "Barrio de las Latas" en el que se observan construcciones ilegales de hasta dos pisos.
Lo que pasa en esta ciudad estoy segura que se reproduce en pocos sitios.
Son muchas las razones para que nuestro país salga adelante y gane ante las dificultades que venimos soportando desde hace años. Ahora se está acabando el plazo para llegar a un acuerdo, pero todavía hay que agotar la última posibilidad de conseguirlo. De no ser así, nos espera ir a elecciones. No es lo deseable, pero sería la última opción democrática para desbloquear la situación.
Hoy casi nadie se atreve a hablar y menos a escribir y menos a reflexionar sobre las penas de la vida y de la existencia que todo ser humano en mayor o menor medida aguanta y soporta. Es como si ignorásemos la muerte. Hay que intentar sobrellevar, erradicar, reducir las penas de la vida, pero hay que saber, que un día te tocará una y otro día, te tocará otra. Por consecuencia, creo que es más racional, con más sentido común teorizarlas y de ese modo superarlas mejor o de sobrellevarlas de forma más adecuada.