En el marco de un estudio sobre la utilidad de los portales inmobiliarios para un particular y con el fin de comprobar sus controles sobre viviendas fraudulentas, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) creó un anuncio falso con identidad inventada: una dirección real, pero características ficticias, fotos de otra casa y un precio muy superior al habitual en la zona para que resultara sospechoso. Los 8 portales analizados validaron el email, pero ninguno detectó el fraude ni lo bloqueó, demostrando limitaciones en sus sistemas de control.