La Gran Vía ya comienza a ser coronada con parte de las farolas de la discordia. 8,5 metros de hierro galvanizado que más parecen ser de oro por los casi 60.000 euros que cuesta cada una.
La Gran Vía ya comienza a ser coronada con parte de las farolas de la discordia. 8,5 metros de hierro galvanizado que más parecen ser de oro por los casi 60.000 euros que cuesta cada una.
Mucho se viene hablando en los últimos meses de las obras del centro de la ciudad y de si estarán finalizadas o no antes de Semana Santa, como se comprometió la empresa Tragsa. Sin embargo, y cuando resta una semana para entrar en Cuaresma, desde la Ciudad no ha quedado más remedio que tener que tomar decisiones para no cogerse los dedos y faltar a su palabra, esa que le dieron desde Tragsa, y fue trasladada a la ciudadanía y que cono bien dice Vivas "sería imperdonable".
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha publicado un libro, mejor o peor para el lector, en el que en sus primeras líneas señala que su primera decisión fue la de comprar un colchón y pintar las paredes de su habitación en Moncloa...
Estamos entrando en una época calentita donde el inicio de la campaña electoral está cada vez más cerca. Eso se puede oler entre los partidos políticos de la ciudad, que están más activos que nunca en su intento de destruir al adversario, colgarse medallas y mostrar su carita buena ante la ciudadanía para que lo voten.
El próximo 5 de marzo entramos en Cuaresma y son esos 40 días hasta la Semana Santa los que restan para que la Gran Vía y Calle Jáudenes estén abiertas. Esto tiene dos lecturas, o se convierte en el calvario que tuvo que pasar el mismo Jesucristo hasta ser clavado en la Cruz, o termina con el milagro de la Resurrección y la obra es terminada para alegría de los fieles –ciudadanos-.