Esa es la cifra que apuntaban los medios de comunicación de nuestra ciudad sobre los asistentes a la manifestación del 1 de mayo, que este año cobró un carácter más reivindicativo en torno a la figura de la mujer, reclamando más igualdad.
Esa es la cifra que apuntaban los medios de comunicación de nuestra ciudad sobre los asistentes a la manifestación del 1 de mayo, que este año cobró un carácter más reivindicativo en torno a la figura de la mujer, reclamando más igualdad.
Un año más, la Consejería de Sanidad, Servicios Sociales, Menores e Igualdad, anunciaba el inicio de la campaña anual de vacunación contra la rabia, que sufragará la Ciudad mediante un convenio con el Colegio Oficial de Veterinarios de Ceuta, por valor de 70.000 euros.
Lo de las navieras que operan en el Estrecho de Gibraltar uniendo Ceuta con Algeciras está pasando de castaño oscuro. Por todos es sabido que cada vez que hay un puente son muchos los ceutíes que cruzan al otro lado del estrecho o también la llegada de numerosos estudiantes que aprovechan estos días para ver a sus familiares, por lo tanto no se comprende cómo en el día de ayer, sabiendo que iban a producirse salidas masivas y llegadas masivas, la compañía Balearia registró retrasos en sus salidas de hasta más de una hora y además tratando a los pasajeros, a los usuarios, a los que tienen que gastar un pastizal para poder tener el billete que le traslade al otro lado del Estrecho, recuerden la travesía de barco más cara del mundo en relación “precio-distancia”, como auténticos borregos, sin asientos disponibles, sin aire acondicionado, en definitiva, una verdadera vergüenza.
Ha tenido que ser un juzgado el que obligue a Acemsa a enviar las facturas a sus usuarios. Lo viene diciendo desde hace meses el MDyC, además era de Perogrullo, pero parece que al Gobierno y Acemsa les gusta hacer las cosas al contrario de lo lógico y normal, aunque ello suponga una total falta de transparencia.
No hacía mucho que desde la Delegación del Gobierno se expedían uns pases diplomáticos que facilitaban la entrada de importantes autoridades marroquíes, adineradas, para entrar a la ciudad, lo que se dejaba notar en los comercios, hoteles y restaurantes de Ceuta.