El desalojo de la playa del Trampolín era una medida necesaria. Después de 22 días soportando una situación excepcional, con miles de personas viviendo en asentamientos improvisados y utilizando espacios públicos como lugar de residencia, recuperar la playa para los ceutíes era una obligación. También lo es garantizar unas condiciones dignas de acogida mientras se busca una solución al problema. En ese sentido, el traslado ordenado a los nuevos espacios habilitados supone un paso adelante.