No es la primera vez que pillan in fraganti a este gobierno con la utilización de recursos públicos para usos privados. Desde aquella en la que fotografiaron el coche de la consejera de gobernación, e imputada por el caso Kibesan, Yolanda Bel, mientras realizaba un uso privado de él; y para más escarnio público le echó cara en un pleno de la asamblea diciendo que lo hacía porque era muy buena consejera y necesitaba el coche todo el día. Esa es la catadura política que tiene este gobierno: no dimite cuando se le pilla, ni dimite cuando se le imputa.
