A diestras
Pintan bastos para los partidos políticos y sus componentes. Desde que Zapatero creyó que el Gobierno de España y la política eran cuestiones exclusivas de ocurrencias matutinas, la credibilidad de las instituciones cayeron en picado. Si a todo esto añadimos el paro galopante que arrasa el país, y la corrupción extendida como un cáncer victorioso, podríamos decir que la sociedad y los partidos políticos andan por diferentes derroteros.
