Recientemente, Iñigo Urkullu, lendakari del Gobierno Vasco, ha pedido perdón a las víctimas de ETA: tarde, pero lo ha hecho. La aberración de ETA tiene su origen en que, al no conseguir la independencia en una mesa de negociaciones, optó por el asesinato, perdiendo así toda su razón de ser y justificación alguna; ni moral, ética, política, social, etc. Se convirtió en una banda terrorista que perseguía un fin, que podría ser lícito, de forma totalmente ilícita.
