El compromiso político no se demuestra con buenas palabras, que se llevan el viento, sino con medidas claras y concretas que deben ser incluidas en los Presupuestos Generales del Estado, la ley más importante que un gobierno promulga y que determina su acción política. La buena voluntad no es suficiente, y mucho menos los “buenísmos". Los españoles ya tuvimos una fatídica experiencia como consecuencia del paquete de medidas adoptadas por la izquierda vinculadas al tristemente conocido término “talante”, una expresión íntimamente relacionada con la mayor recesión económica de nuestra reciente historia democrática.
