Jorge Bucay escribió que “Hoy, a mí lo que más me preocupa, por encima de la situación económica, es la violencia. La violencia en todas sus manifestaciones, desde la guerra a la intolerancia”. Y ciertamente vivimos en un contexto inmerso en la intolerancia. Desde hace lustros, se ha asociado la intolerancia a una ideología política y, parece ser, todo lo que sea una manifestación contra esa ideología es una manifestación contra la intolerancia, aunque sea mediante el ejercicio más extremo de la propia intolerancia. Esta paradoja se puede, obviamente, contextualizar dentro del marco sociopolítico actual y su devenir histórico, Pero sería incongruente y políticamente irresponsable limitarlo ahí.