Llevamos veinticinco años escuchando el mismo mantra celestial de boca del presidente, Juan Vivas: «Lo mejor está por llegar». Un cuarto de siglo repitiendo la misma milonga mientras la realidad de la calle le abofetea la cara a diario. ¿Qué es exactamente lo que va a llegar, señor Vivas? ¿Otro cuarto de siglo de parálisis, abandono y comprar voluntades y estómagos agradecidos?