Estar conectado a la red significa ser obligado usuario de los buscadores. Ante cualquier duda, pregunta o curiosidad, ya es prácticamente lo más normal acudir a Google e introducir cualquier palabra clave de la búsqueda. Normalmente, el internauta encontrará su respuesta en menos de medio minuto y, entre las cinco primeras entradas, navegará hasta encontrar aquella que más le convenza.