Marruecos parece haberse convertido para Ceuta en el país de las tres «M»: moscas, mierda y miseria. Y lo peor es que algunas de esas «M» ya no se quedan al otro lado de la frontera. Cruzan. Llegan a nuestras playas, a nuestras calles y a nuestros espacios públicos, mientras aquí seguimos discutiendo si podemos decir en voz alta que estamos hartos de soportarlo.