Cuando se habla del cuidado de nuestros mayores, no cabe la demora ni la excusa. Una residencia no es solo un lugar donde se atienden necesidades básicas, es también un espacio en el que se debe garantizar la dignidad, el respeto y la tranquilidad de quienes han entregado su vida a la sociedad. La Residencia Virgen de África no puede ser excepción a esta regla, y si existen dudas sobre el bienestar de sus residentes, lo urgente es actuar, no mirar hacia otro lado.