Un día me preguntaron en el colegio qué quería ser de mayor, y yo, en la inocencia de un niño, dije que soñaba con ser futbolista y ganar un mundial. Con el paso del tiempo fui comprendiendo que mis dotes con el balón eran más débiles que mis ganas de volver a soñarlo, y ahí quedó. Si hoy me preguntaran cómo me gustaría acabar mis días diría que querría ser libre por siempre, libre en todas sus facetas, como el vuelo de una mariposa, como escribir en una libreta, y en todos esos días no interferir en la vida de ninguna persona.